
La mayoría de los problemas de césped y jardín vienen de regar mal, no de regar poco. Unas reglas sencillas te dan un jardín más verde con menos agua.

Riega a fondo, no a menudo
Los riegos ligeros diarios mantienen las raíces superficiales y sedientas. Riega dos o tres veces por semana, lo suficiente para calar 15–20 cm. Las raíces profundas aguantan mucho mejor el calor y la sequía.

Riega temprano por la mañana
Antes de las 9 de la mañana es lo mejor — se evapora poco y las hojas se secan antes del anochecer, así esquivas hongos y enfermedades. Evita el mediodía (pierdes agua por el sol) y la noche (hojas mojadas toda la noche invitan a la pudrición).

Apunta a 2,5 cm por semana
El césped y la mayoría de jardines quieren unos 2,5 cm de agua por semana, lluvia incluida. Pon una lata vacía sobre el césped y cronometra cuánto tarda tu aspersor en llenarla — ese es tu tiempo de riego. Un pluviómetro barato quita las dudas.

Pon el agua donde están las raíces
Los aspersores pierden mucho por viento y evaporación. En canteros y alrededor de arbustos, una manguera de exudación o goteo lleva el agua directa al suelo — y un temporizador de grifo la maneja por ti mientras no estás.
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